Pisando Chicle

Consecuencias del enojo #DataUtil

¿Cuándo y cada cuánto te enojás?

Vivimos a mil por hora, corremos todo el día, nos preocupamos por infinidad de asuntos, pero ¿somos conscientes de con qué frecuencia nos enojamos? Estamos tan acostumbrados a reaccionar con enojo ante la mínima contrariedad con la que nos cruzamos, y lo tomamos como algo normal, pero ¿estamos al tanto de cómo afecta ésta costumbre que practicamos inconscientemente?.

En este post voy a contarles un poco como reaccionamos, como altera nuestro cuerpo este comportamiento, y sobre todo que consecuencias tenemos que prepararnos para afrontar en un futuro si no tomamos medidas. Para quienes están dispuestos a intentar combatir el problema también adjunto unos consejos que pueden ayudar.

Wikipedia

La ira es vista como una forma de reacción y respuesta de evolución para permitir a la gente enfrentarse con amenazas. Tres tipos de ira son reconocidos por los psicólogos: la primera forma de ira, llamada “ira precipitada y repentina” por Joseph Butler, un obispo del siglo VIII, está conectada al impulso de auto-preservación. Es compartida por humanos y animales y ocurre cuando están atormentados o atrapados. El segundo tipo de ira es llamada “ira estable e intencionada” y es una reacción a una percepción de daño o trato injusto por otros de manera malintencionada. Estas dos formas de ira son “episódicas”. El tercer tipo de ira es, sin embargo, recurrente y está relacionada más con los rasgos de carácter que con los instintos o pensamientos. Irritabilidad, resentimiento y actitudes de mala educación son ejemplos de ira.

Esta emoción puede ser la respuesta a muchos factores que estén amenazando nuestra autoestima, algunas situaciones nos provocan contradicción y respondemos así, quizás pensemos que nos están perjudicando, o nos afecta el miedo, la frustración, el ego o la depresión, cada uno será mas susceptible a algún tipo de amenaza, pero la mayoría experimentamos este estado a diario y muchos no lo reconocen como un problema. A partir de que lean este artículo, se que van a cambiar su perspectiva.

Para aquellos que creen no enojarse les presento una lista de las manifestaciones de este estado para que tomen nota de cuantas de ellas realizan a diario con otras personas o situaciones:

  • Críticas
  • Burlas
  • Sarcasmos
  • Indiferencia
  • Gritos
  • Ataques
  • Golpes
  • Peleas
  • Resentimiento
  • Charlas internas destructivas
  • Ofensas

Algunos indicadores para darte cuenta de que es momento de tomar medidas:

  • Reaccionás exageradamente a las circunstancias que te tocan vivir.
  • Te cuesta calmarte.
  • Te enojas una o varias veces al día.
  • No siempre sabes porque o con quien te enojas.
  • Tenés la mecha corta, reaccionas mal a la primera.
  • Utilizas la agresión verbal o física.
  • Perdiste alguna relación o trabajo  por tus enojos.
  • Decantás en el alcohol, las drogas o el ejercicio como paliativo para tu mal humor.

Todos nos enojamos con muchas pequeñeces, el tráfico, los medios de transporte, los horarios, las obligaciones, las actitudes de la gente, y tantas otras variantes que sería interminable seguir enumerandolas. La mayoría poco importantes.

 Lo importante de esto es empezar a tomar consciencia de que ésta costumbre NO ES SANA y que PODEMOS CONTROLARLA.

¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando experimentamos este estado?

Como mencionamos antes, cuando nos enojamos es porque respondemos a una “amenaza” que nos afecta a nosotros o a nuestro entorno. Ante este posible ataque, nuestro cuerpo se prepara para una defensa, y enciende el motor a toda máquina.

A grandes rasgos así se comporta nuestro organismo:

  • Se tensa, los músculos se engarrotan.
  • La presión sanguínea aumenta, como también la frecuencia cardíaca, la adrenalina y la testosterona.
  • Se altera nuestra actividad cerebral en el lóbulo frontal y temporal negativamente.
  • Disminuyen nuestros niveles de cortisol.
  • Se rompe el equilibrio entre el sistema cardiovascular, hormonal y nervioso.
  • Segregamos bilis y se dispersa por todo el organismo, provocando que órganos importantes queden con bajos niveles de sangre.
  • Generamos un descargue de energía.
  • Aumenta nuestra frecuencia de respiración.
  • Agudizamos nuestros sentidos. Entramos en estado de alerta.
  • El corazón bombea la sangre a las piernas y brazos para poder correr o defendernos en caso de necesitarlo, también producimos mas plaquetas y se pone en marcha el sistema inmunológico, así si sufrimos podemos responder a sanar una herida.
  • Las células cargadas de lípidos liberan grasa en la sangre como una reserva de energía extra para aportar a la situación de crisis.

¿Cómo nos afecta todo esto?

Corporalmente

  • Estudios demuestran que padecer enojos frecuentemente nos produce enfermedades cardíacas , y nuestras arterias se estrechan más rápidamente.
  • Produce Arteriosclerosis, endurecimiento y obstrucción de las arterias.
  • Nos desgastamos.
  • Se produce colesterol del malo por el resto de grasas en sangre de nuestro subidón de energía.
  • Aumentan las probabilidades de cáncer, embolias, depresión, problemas respiratorios, diabetes, hipertensión, infarto de corazón.
  • Envejecemos hasta 3000 veces mas rápido.
  • Sufrimos contracturas, dolores musculares, dolor de cabeza, insomnio, fatiga crónica, aumenta la vulnerabilidad a enfermedades como la gastritis, colitis, dermatitis, etc.
  • Afecta también el buen funcionamiento de la tiroides y el metabolismo.
  • Segregamos mas ácido al estómago produciendo dolores, gastritis, reflujo, nauseas, y mayor probabilidades de úlceras.
  • Al reducir el flujo de sangre en nuestros intestinos podemos padecer diarreas o estreñimientos.

Estilo de vida

  • Precipitamos nuestros juicios. Tendemos a tener una conducta impulsiva. (esto esta ligado a nuestros niveles de serotonina).
  • Gritamos, deseamos maltratar, mentir, engañar o vengarnos.
  • Nos volvemos intolerantes, desesperados, violentos.
  • Perdemos el control.
  • Afecta nuestras relaciones personales y laborales.
  • Nos desquitamos con la gente de nuestro entorno.
  • No disfrutamos de nuestras relaciones.
  • Experimentamos sensaciones de incapacidad y coraje.
  • No analizamos objetivamente las situaciones y nos lleva a decisiones desesperadas.
  • Nos volvemos dependientes de medicamentos y visitas al medico para solucionar muchos de estos síntomas que padecemos por culpa de algo que quizás podríamos manejar con voluntad.

Todo esto que acabo de mencionar SE REPITE con el recuerdo del enojo, y mucha gente pasa días, meses, y años con estas sensaciones y afectándose a sí misma por no enfrentarse a cambiar su perspectiva de la situación en la que está metida.

¿Conscientes? Eso ya es un gran avance, vamos a pensar dos veces antes de convivir con el enojo. Para quienes necesiten una ayudita más tengo algunos consejos que recopilé, así que si te enojas, acá los tenes ejercicios que ayudan a superar estos momento:

  • Practicá técnicas de respiración. Te relajará.
  • Cerrá los ojos e imagina algo que te de confort, seguridad, felicidad.
  • Realizá actividad física, te va a aliviar tensiones.
  • Analizá tu enojo, y preguntate : ¿Qué me lo causa? ¿Qué gano enojándome? ¿Qué voy a generar con mi enojo? ¿Cómo me afecto a mi y a mi entorno? Seguramente enojarte no va a cambiar la realidad, manejar tu enojo si puede hacerlo.
  • Si estas enojado, pedí unos minutos para calmarte, después que lo hayas hecho, seguí.
  • Técnica de PNL:
  1. Cerrá los ojos y respira profundo 2  o 3 veces.
  2. Explora tu cuerpo y busca con tu cabeza el origen de tu enojo, dónde se encuentra. (posiblemente en tu pecho, plexo solar o vientre).
  3. Imaginate este mal en color negro.
  4. Respira profundamente y nota como sale cuando exhalas por tu boca.
  5. Continua haciéndolo hasta que desaparezca.
  6. Date cuenta de que tenes el control de tus sentimientos.
  7. Abrí los ojos y acepta que nadie puede hacerte enojar.
  8. Cuando te sientas calmado, habla con la persona que te genero el enojo y contale porque te lo causo. Seguramente tomará consciencia y se solucionará el conflicto.
  • Hay vivencias que ayudan como llevar una dieta sana, reírse, enamorarse, vivir con tranquilidad, leer cosas que te hagan sentir mejor y expandan tu perspectiva. Hacer yogo, tai-chi o kick boxing también va a ayudar a descargarte un poco.

Conclusión

Enojarnos no solo es un infierno para nuestro día, también lo proyectamos en nuestro entorno y en nuestra salud. Son enormes las consecuencias que afrontamos y escasas las acciones que debemos tomar para solucionar nuestra conducta. Tenemos que prestar más atención a como vivimos, porque claramente repercute en el mundo que estamos teniendo y en la percepción que tenemos de la realidad.

Fuentes

Necesito de todos

Estrategias PNL

Fácil de digerir

Salud Natural

La nación

Noticias Universia MX

Wikipedia

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